martes, 25 de enero de 2011

El sueldo, esa rémora comunista

Cobrar por trabajar no es más que un claro atentado a la libertad de los empresarios, que han de poder triunfar adecuadamente con sus ideas estúpidas, como vender cedés, gracias a la protección del gobierno, cuya función, como gobierno mínimo que debe ser, es garantizar los derechos de las empresas.
Sé que a una minoría estalinista no le gustará esta idea, pero es evidente que cae por su propio peso: la riqueza de un país se asienta justamente en el empresariado, y a éste no se le puede lastrar con la carga de los sueldos, porque si no, el producto interior bruto se quedará estancado y esto sólo se traducirá en más desempleo. Aún.
¿Y quién quiere estar sin trabajo? ¿Aparte de ti, maldito vago?
Sí, soy consciente de que el sistema de cobrar por trabajar tenía sus ventajas, pero está claro que es obsoleto e insostenible, ya que irremediablemente produce paro: los empresarios no se pueden permitir más que un número finito de empleados, no vaya a ser que sus beneficios anuales se reduzcan en algún que otro punto porcentual. En cambio, si el trabajador tiene un coste cero, el empresario puede contratar a más gente, lo cual se traducirá como es natural en una práctica eliminación del desempleo en España, además de en un claro aumento de la producción, si no de la productividad.
Asimismo, al haber una mayor mano de obra, parece más que evidente que se podría terminar con lacras como las horas extras y la saturación de trabajo: cada cual podría hacer sus funciones y volverse a dormir al parque debajo de unos cuantos cartones tras apenas doce o trece horas de trabajo.
No apreciar las bondades de este sistema y los perjuicios que provocan los sueldos es simplemente estar anclado en un pasado izquierdoso que sólo conduce a la ruina y al asesinato de cientos de millones de personas. Ya es hora de aplicar criterios científicos a la economía. Criterios que den resultado y que nos ayuden a mantener un crecimiento económico sostenido y prolongado en el tiempo, gracias a un mercado libre de interferencias, exceptuando aquellas interferencias que favorezcan a la banca. Como es natural.
Es más: hemos venido al mundo a trabajar y esto es lo que sin ningún tipo de dudas nos realiza como personas. Si trabajar es nuestra obligación como seres humanos y además es un placer, no tiene ningún sentido cobrar por hacerlo. Y es que el dinero no tiene nada que ver con el trabajo. Quien quiera ser rico, que haga lo que han hecho siempre los ricos: heredar o robar.

Copiado de http://jaime.antville.org/stories/2042036/

2 comentarios:

Lisístrata dijo...

jajaaj, Me alegro q hayáis dado con este artículo. Lo leí esta mañana y he comprobado q ha sido iterado miles de veces por las redes twister y "feisbu" (es lo q tiene estar ociosa en cama con gripe a los cuatro puntos cardinales del body)
Jaime Rubio es un crack del sarcasmo y la ironía.
Quizá algunos empresarios lo han leído y tomado en serio y solicitan trabajadores de coste cero como en Diario Siglo XXI q "busca periodista con experiencia para cubrir actos políticos. NO REMUNERADO" el colmo de la cara dura!

azotacuras dijo...

Para redondear el tema habría que incentivar, con algún beneficio fiscal o subvención, a aquellos empresarios que creen trabajo en estas condiciones de coste cero, y prohibir en el mismo contrato de trabajo, aparte de cobrar, el derecho de negociación colectiva, la protección a la salud y, como corolario, negar la posibilidad de afiliarse a un sindicato, a no ser que ser recupere el "verticato", que entonces la afiliación será obligatoria pero aún no se sabe si será gratuita o habrá que pagar una cuota mensula.
Muy bueno el resumen del artículo, lo relativo a que quien quiera ser rico que se dedique a robar o herederar.