martes, 4 de enero de 2011

VIRGENES Y SOLTEROS

Otra vez, ante mi falta de destreza para con esto de internet y demás moderneces, al no saber poner esos enlaces tan maravillosos que vosotros haceis, me veo en la obligación de transcribir (copiar y pegar, que eso si que sé) el artículo de Manolo Saco en el diario Público de hoy y que lleva el sugerente título con el que he comenzado la entrada.


Una vez más, el jefe de los solteros de la Conferencia Episcopal Española, secundado por otros 50 obispos solteros y una nube de monjas vírgenes (es un suponer) también solteras, aunque casadas por poderes con alguien inexistente, se manifestaron en Madrid en defensa del modelo de familia cristiana: es decir, la formada por hombre y mujer, con el fin de engendrar la descendencia que dios quiera, cuanto más numerosa mejor, porque su dios tiene la rara e inexplicable afición de los coleccionistas de almas, que las necesita para alimentar un ego infinito, tan infinito como su bondad.

¿Y cuál es ese modelo de familia cristiana que con tanta pasión dicen defender los que consideran la soltería y la virginidad como un estadio superior del ser humano? La de Cristo supongo que no, que murió soltero a la edad de 33 años después de predicar en el desierto, que ya son ganas, y que tuvo en vida como una de sus mujeres preferidas a una puta llamada María de Magdala.

Así que, dejando a un lado la afición del hijo por las putas (las únicas con sentido común en esta historia) que le distraían del matrimonio, se supone que al menos sus padres sí serían un modelo de familia cristiana ¡antes de Cristo!, lo que ya de por sí es una rareza. Una familia en la que el padre putativo (PP) no le tocó un pelo a su esposa, la madre del hijo del Espíritu Santo, en lo que duró el matrimonio, y cuyo único hijo fue concebido por un extraterrestre que decía ser la segunda persona del singular dios que la preñó travestido de paloma.

Este sainete cómico parece ser el modelo a seguir, según Rouco Varela y el obispero que le ríe las gracias: follar, no por placer, como harían gays, lesbianas y demás pecadores arrejuntaos como yo, porque el fin último del matrimonio (él lo sabe por experiencia) no es la felicidad y plenitud sexual sino acarrear hijos al servicio de su dios coleccionista, para de paso engrasar la cadena de futuros consumidores que aseguren la supervivencia de esa gran empresa multinacional llamada Iglesia católica.

2 comentarios:

Lisístrata dijo...

Andas aún muy virgen en estos menesteres tesnológicos, azotacuras, mester sería q alguien te hiciera los ritos iniciáticos o post-niciáticos a tu medida. ejjeej
>;o]

Por cierto, me he partío el culo con el sorna del Saco.

Lisístrata dijo...

Los columnistas no tienen q quebrarse demasiado la cabeza para encontrar tema y desarrollar su pensamiento en unas líneas. Isaac Rosa le salió una perfecta tb, aunq espeluznante por contenido, a cuento de estos impresentables digna de un post aparte y q, además, te hace pensar mientras te acojona con la descripción del siniestro pajaroRouco. O te deja de piedra cuando te suelta la cruda verdad en los últimos párrafos:
nos reímos, caricaturizamos sus palabras, y lo convertimos en un asunto humorístico más que un problema político...Y si uno se para a pensar el poder, privilegios e influencia que la jerarquía católica tiene aún a estas alturas, y la manera en que operan como lobby, integrando a grupos ultras muy bien organizados y muy activos, ya no da tanta risa.