lunes, 18 de abril de 2016

LA SECTA CATÓLICA AMPARÓ OTRA SECTA DURANTE 10 AÑOS


Tomado de publico.es

El juicio contra el líder de la secta Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, amparada durante una década por las autoridades eclesiásticas gallegas, se cerró con la declaración de dos de las pseudo-monjas que se dejaban “purificar” sexualmente por su líder, el supuesto “arcángel” fundador Feliciano Miguel Rosendo da Silva. En sus declaraciones dejaron evidencia su fervor por su guía espiritual: ambas constataron ante el tribunal que están “dispuestas a ir a la cárcel” para defender a Rosendo.

La orden de los miguelianos operaba desde hace más de una década en los alrededores de Vigo. En Oia poseía un complejo –Las Murallas de Jerusalén, lo bautizaron- dotado de vivienda, torreón, capilla, edificaciones menores para los miembros de su comunidad y piscina climatizada; y en Nigrán disfrutaba del Convento de los Franciscanos de Vilariño, cedido a la secta por el Obispado de Tui-Vigo en 2004 y restaurado por los propios miguelianos. Ya entonces tenía unos 200 adeptos.

Rosendo fue detenido en 2014 por abusos sexuales, estafa, blanqueo de capitales y asociación ilícita, ya eran 400 sus seguidores. Pero las primeras sospechas sobre la conducta de Rosendo llegaron al Obispado en 2012 a través de un seminarista que había pertenecido a la Orden. Ya entonces, el obispado no solo había avalado a la secta con la cesión del convento de Vilariño, sino que en 2009 le había concedido rango de Asociación Pública de Fieles con Derecho Diocesano. En 2013 –tras varias denuncias- la diócesis decidió enviar a un visitador canónico para que ejerciera de investigador.

El detective tardó más de un año en elaborar su informe. No podían dejar de llamar la atención el lujo, con un complejo valorado en 500.000 euros, una vivienda en la localidad madrileña de Collado-Villalba y dos coches de gama alta regalados por dos adeptos y el complejo residencial erigido con las generosas aportaciones de los miguelianos. Tampoco podía pasar desapercibido el trato que Rosendo dispensaba a ciertas fieles. Las de más confianza dormían en habitaciones comunicadas con la suya. Hoy se sabe que Rosendo, de puertas adentro, convencía a sus seguidores que él era realmente la encarnación del arcángel San Gabriel. Y que los flujos de su cuerpo tenían poder para expiar pecados y purificar el espíritu.

El juicio se completará con más de una veintena de testimonios, que de momento han arrojado conclusiones dispares. La abogada de la acusación, ha confirmado que varias de las pseudo monjas que ya han declarado se ratificaron en acusar a Rosendo por abusos sexuales, físicos y psicológicos.