sábado, 17 de diciembre de 2016

LA IGLESIA SIGUE APOYANDO LA REPRESIÓN FRANQUISTA

Tomado de revistarambla.com Recomiendo leer el artículo completo clicando en el enlace.

Según algunas estimaciones son 114.000 las víctimas de la represión que se encuentran sin identificar en fosas comunes y en las cunetas de las carreteras de España. Esto sitúa al Estado español en el segundo lugar de las desapariciones forzosas después de Camboya, según apuntan varias instancias internacionales. Todo lo que está ocurriendo en España con las víctimas del franquismo es una anomalía democrática, por ser benévolo. Jueces para la Democracia acaba de denunciar la falta de auxilio judicial a dichas víctimas. Por su parte, el gobierno del PP mira para otro lado y moviliza a los servicios jurídicos del Estado para poner todas las trabas posibles, no en vano, su formación es la heredera de Alianza Popular, fundada por un destacado franquista, Manuel Fraga. Hablamos con el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, el arqueólogo forense Ermengol Gassiot, que ha participado en exhumaciones en Olesa de Montserrat, el Bruc, Gurb, Osona, Villanueva del Rosario, Santaella y la Guijarrosa. Y con Felipe Moreno, luchador antifranquista que hoy pertenece a la “Xarxa Catalana i Balear de suport a la Querella Argentina”.

En todos los pueblos que hemos hecho exhumaciones hay una parte que está de acuerdo y otra que no, pero mayoritariamente contamos con el apoyo popular. En otro caso en Andalucía nos encontramos con trece cuerpos de personas que habían sido atadas, salvajemente golpeadas y asesinadas, y luego tiradas a una fosa por miembros de la falange. Hubo un acto de los familiares muy emotivo, ya que muchos eran niños cuando sus parientes les fueron arrancados de sus brazos mientras se despedían. Pues después de los parlamentos, un tipo pidió la palabra y dijo: “Yo pido que recemos un rosario por los pecados cometidos en vida por los que están ahí enterrados”. La gente lo iba a linchar, nosotros tuvimos que sacarlo de allí. Pues el tipo ere el hijo del alcalde falangista del pueblo que había ordenado matar a aquella gente. Hay párrocos que nos han excomulgado por abrir fosas de represaliados. O en Toledo, donde mi equipo trabajó, amanecieron las tapias del cementerio lleno de pintadas nazis y amenazas.