jueves, 19 de enero de 2017

LA CULPA, EL PERDÓN Y EL OLVIDO.

Cada día me da más ascazo este solar en el que nos toca vivir, plagadico de corruptos, embusteros, farsantes, mangantes y otros calificativos que omito por no empezar a ser soez en la tercera línea. Ahora resulta que el "Estado" tiene que pedir perdón por lo del Yak42 en Turquía donde murieron un montón de personas. El Consejo de Estado en un dictamen responsabiliza del asunto al Ministerio de Defensa y, por ende, a su titular en aquel momento, el ínclito Federico Trillo. No es objeto de esta entrada contar lo que sabe todo el mundo, la cadena de mangancia que, partiendo del ministerio en cuestión, dejaba en menos de la cuarta parte el dinero que salía y el que llegaba a la compañía aérea de esos Yak que, a lo que parece, eran como los aviones de los hermanos Wright con aderezos de los hermanos Marx por aquello de "la parte contratante...".

La señora Cospedal, que ahora entre sus múltiples capacidades desarrolla funciones de cabo furriel, ha pedido perdón, como Judas, hasta tres veces (en vez de negar, pide perdón por triplicado). ¿Realmente es perdón lo que necesitan escuchar los afectados y la ciudadanía?.

A mi entender, el perdón es una fórmula católica para limpiar las conciencias de lo que en ese mundillo se conoce como pecado. He cometido una falta (pecado) voy al cura de turno, se lo cuento y me otorga el perdón con lo que la falta se borra (como en el cuadernillo de los niños). Un tipex a la antigua usanza: hay una culpa, hay un perdón y solucionado el problema. Así han llegado a extender su propia justicia: el hermano Pedro es un pederasta de mierda, se confiesa, le perdonamos los pecadillos y, como mucho, le trasladamos de destino advirtiéndole muy seriamente que eso no ha de volver a pasar.

La Cospe ha pedido perdón por tripicado y ahora, tachán, tachán, ¡que lo pida Rajoy! (ese que dijo que estaba todo solucionado por vía judicial y que ese caso había pasado hace muchísimo tiempo)y así nos quedaremos todos definitivamente más tranquilos.

Pues bien, pedir perdón es una fórmula católica que, a mi entender, no cabe en estos casos. Si eres responsable, eres responsable y no te curas pidiendo perdón. Si eres un político dimite (aunque la "justicia" diga que no hubo dolo), dimite o hazte el hara-kiri, vete a la mierda, muérete o piérdete en una mina de plutonio. Después de 16 años... ¡perdón!, qué desfachatez, que falta de vergüenza, qué meapilismo escondido (existe una variante muy usada por los del PP que dice "pido perdón si alguien se ha sentido ofendido").

La variante real, la esperada, sería la justicia: hay una culpa, interviene la justicia, hay una condena y podremos olvidar. No queremos venganza, queremos justicia: ante la corrupción de todo signo, política, social, religiosa, económica... de esa manera podría llegar el olvido, el de verdad, no el de la falta de memoria o la manipulación burda a la que nos someten. Pero claro, ¿dónde está la justicia?, de verdad que la mayor parte de los días no tengo ni puta idea de dónde para. Cuando por fin son condenados unos chorizos de Caixagalicia que se llevaron crudos 22 millones de euracos, resulta que son condenados a DOS AÑOS. Afortunadamente un juez con conciencia social los va a meter en la cárcel (en la que van a esta como mucho 10 meses).

Vamos, vamos, vamos, que tengo el día chungo, tal vez porque hace frío y tengo las orejas grandes y me duelen cuando salgo. Qué tristeza. la gente se ahoga, se mueren de frío en campos de refugiados, aumenta la pobreza... debemos ser tontos, sí.

NI OLVIDO... NI PERDÓN
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