jueves, 23 de febrero de 2017

POR FIN UN PARLAMENTO CON CEREBRO

Tomado de elmundo.es

El Parlament Balear insta al Govern a reclamar bienes inmuebles a la Iglesia mediante un acuerdo aprobado por todos los partidos menos el PP. La iniciativa de Podemos y Més, que persigue la titularidad pública de todos los inmuebles inmatriculados a favor de la Iglesia católica en Baleares, obtuvo no sólo el respaldo de sus socios del PSIB-PSOE, al que presionaban desde el año pasado con esta propuesta, sino también de Ciudadanos y El PI. El acuerdo exige al Govern que reclame esos bienes al Decanato de los Registradores de la Propiedad, Mercantil y Bienes de Baleares y establece un plazo de seis meses para que el Govern elabore un listado de todos los bienes inmatriculados a favor de la Iglesia desde 1978, así como su respaldo a los ayuntamientos que pidan su asesoramiento jurídico para «recuperar» aquellos inmuebles inmatriculados «indebidamente» por la Iglesia.

El PP se quedó solo frente a una propuesta que enmarcó en un «ambiente anticlerical y guerracivilista» que atribuye a los partidos de la mayoría de izquierda que gobierna en Baleares y que comparó con el estallido de la Guerra Civil. El diputado popular Antoni Camps dijo durante el debate que ese ambiente es «muy similar al de 1936», que responde a una actitud «revanchista» que equiparó a la «quema de iglesias» por parte de grupos «muy parecidos», en referencia a la segunda República.

Camps habló de un «aquelarre anticlerical» en el que incluyó la «persecución» a los profesores de Religión y a la escuela concertada y la miniserie que prepara IB3 sobre el anterior obispo de Mallorca, su secretaria y la pugna por el convento de las Jerónimas. El diputado del PP arremetía así contra el Pacte y principalmente contra Podemos. Este partido defendió de entrada la iniciativa para reclamar los bienes que fueron «expropiados» por la Iglesia y de los que hace un uso «ilegítimo», dijo su portavoz Laura Camargo. Deslizó de nuevo la acusación de «robo» que ya hiciera el año pasado su compañero de filas y hoy presidente del Parlament, Baltasar Picornell, uno de los impulsores de la propuesta.