martes, 7 de febrero de 2017

TRUMP PRESIDENTE DE EE.UU. S.A.

No cabe duda que el capitalismo gobierna el mundo. No son las ideas, ni los políticos, ni mucho menos el pueblo, al que se le hace vivir la ficción de decidir cada cuatro años, no. Y en estas llegó Trump. Lo imagino en el despacho desde el que dirigía sus complejos empresariales, tomado decisiones, despidiendo a los que le contradecían, sintiéndose poderoso y rico, muy rico, lo que venía a reforzar sus decisiones, su autoridad y su poder.

Llego a imaginar a algún empleado de sus trusts, holdings y cárteles cuestionando sus decisiones. No me refiero al típico curreta malpagado, sino a gente próxima al staff que, envalentonada o creyendo tener la razón y pensando que aportaba una idea genial, entraba en colisión con el magnate. Imagino su fin... laboral.

Y este patán ha llegado a presidente del estado más poderoso del mundo, por votación popular parece. Y se sienta en el despacho oval a dirigir su gran estado igual que dirige sus empresas. Se ha rodeado de empresarios tan ricos, listos y poderosos como él a los que ha dado los cargos de responsabilidad política mientras juran, como él, que no se van a dedicar a sus empresas porque se las dejan a sus hijos o a un primo de Ohio. Todo un entramado de poder empresarial gobernando el país y gobernando el mundo, ya no en la sombra, sino en primera plana. Magnífico.

Con esta filosofía parece claro cuáles son sus principios políticos. Ahora que estamos en el poder, lo usamos a la medida de nuestras necesidades empresariales: bajamos impuestos a los más ricos, a las empresas, quitamos todo aquello que puede ser una limitación para otros amigos empresarios, la mal llamada seguridad Social de Obama, potenciamos las empresas de armamento (a ver cuánto tarda en fabricar una guerra)y nos dedicamos a la persecución racial y religiosa amparada con la tan manida "seguridad nacional" que nadie sabe qué es pero sí para que vale (el mayor número de muertes en EE.UU. se produce por armas de sus propios conciudadanos).

Como además tiene que contentar a los sectores más reaccionarios del país, pues se inventa -copia- esto del nacional-cristianismo y declara inmorales el aborto, el sexo antes del matrimonio, el matrimonio gay... No se atreve con lo del divorcio porque lo está dos veces y claro, quedaría un poco raro.

A él le importa un rábano el principio de separación de poderes del estado liberal. Que un juez dice que lo que digo es inconstitucional o ilegal, pues se lo carga, como al empleado que le contradice de su empresa -hoy amenaza con reponsabilizar al juez si hay algún atentado- (¿será premonitorio?). Practica la posverdad, amenaza, levanta muros, incumple compromisos medioambientales y económicos, ridiculiza a la prensa no afín porque señores, los Estados Unidos de Norteamérica son suyos. El mundo calla.


Última hora: el candidato de Trump a la FDA (Food and Drug Administration), agencia de evaluación de medicamentos y alimentos, dice que las farmacéuticas no deberían tener que demostrar que sus productos funcionan. ¡Mátame camión!.

Estamos gobernados por hijoputas y payasos. Qué pena más grande.




2 comentarios:

StM[] dijo...

Pues me recuerda a los del Pp de aquí (Iglesia incluida), aunque en un país más pequeño, pero no menos escala...Como aquellos aviones que decían no pasaban por encima de la península...

StM[] dijo...

"Rajoy se ofrece a Trump para no sé qué..."

Al final iba yo a tener razón; tal para cuál