miércoles, 15 de mayo de 2019

CURA BUENO (ALGUNO HAY)


Tomado de publico.es

Un colaborador cercano del Papa Francisco ha provocado la ira del ministro de Interior anti-inmigración de Italia, Matteo Salvini, al bajar por una alcantarilla para restablecer la electricidad a los cientos de personas sin hogar que viven en un edificio ocupado en Roma.

El cardenal Konrad Krajewski, de 55 años, Limosnero Apostólico del Papa, rompió el sábado por la noche el precinto policial de un edificio estatal en desuso para acceder al mismo y reactivar los interruptores.

"¿Qué puedo decir? Era una situación particularmente desesperada. Repito: asumo toda la responsabilidad. Si llega una multa, la pagaré", dijo Krajewski en una entrevista en el periódico Corriere della Sera el lunes.

El edificio está ocupado desde 2013 por italianos que han perdido sus hogares y por migrantes. Alberga a unas 450 personas, entre ellas unos 100 niños. Llevaba sin electricidad desde el 6 de mayo porque no se habían pagado unos 300.000 euros en facturas de electricidad.

Krajewski, que recorre Roma en bicicleta, dijo que a partir de ahora pagará las facturas de la electricidad del edificio, pero que para él, el problema iba más allá del dinero. "Hay niños allí. Lo primero que hay que preguntarse es por qué están allí. ¿Cuál es la razón? ¿Cómo es posible que las familias se encuentren en esta situación?", dijo al Corriere.

1 comentario:

StM dijo...

De estos idealistas sin necesidad de ser curas —lo de la bici está muy bien, yo también tengo alguna con noventa años en sus ruedas y que empleo a menudo— ha habido siempre y les suele quedar un par de telediarios.
Con un par…idealista

Tuve un amigo así —desde la adolescencia en que estudiábamos juntos— y era recio y se fue a algún lugar africano con sus ideales misioneros y cuando estaba “fundando” una escuela; en una tormenta terrible un árbol se partió y lo mató después de tantos años allí. Ay, hay qué joderse.

Otro amigo, dijo:
—“Se van los mejores”

Y un lelo ensotanado, dijo

—“El Señor se lleva los mejores”

Y yo dije:

—“Sí, sus caminos son inexcrotables, pues hace lo que le sale de los cojones…

Y tuve que salir de allí pitando a toda hostia…
Un bala rasa, vamos