martes, 30 de junio de 2026

lunes, 29 de junio de 2026

domingo, 28 de junio de 2026

viernes, 26 de junio de 2026

jueves, 25 de junio de 2026

lunes, 22 de junio de 2026

viernes, 19 de junio de 2026

jueves, 18 de junio de 2026

SIETE MINUTOS DE INFAMIA

Tomado de loquesomos.es

La intervención (en un sentido bastante amplio, que incluye el cuasisinónimo “injerencia” o “intromisión”) del papa León XIV el pasado 8 de junio ha hecho correr ríos de tinta, como no podría ser de otro modo. En algunos textos se defiende su presencia en el Parlamento por ser jefe de un estado. En otros, se rechaza por su condición de jefe de una secta religiosa que no pinta nada en el lugar de la soberanía popular. La duda la despejó el propio León XIV al principio de su discurso cuando dijo en las primeras líneas: «Vengo ante todos ustedes como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica, consciente de que la misión confiada al Sucesor del apóstol Pedro…». De manera que es excesivo admitir su presencia en el lugar por excelencia de la representación democrática, donde no cabe que un sacerdote, por muy obispo, cardenal, arzobispo o papa que sea, se dirija a los representantes de la soberanía popular. Por supuesto, un líder religioso puede dirigirse a sus fieles en otros lugares más adecuados, en este país hay libertad religiosa total, incluyendo la ocupación de espacios públicos, a veces abusiva, que incluye cortes de calles y diversas incomodidades para los ciudadanos en épocas como la semana santa o numerosas festividades.

En todo caso, aquellos que esgrimen el derecho de un jefe de estado a dirigirse a nuestros representantes democráticos no pueden ignorar que se trata de un estado teocrático muy alejado de las pautas democráticas, donde las mujeres no pintan nada o muy poco (labores auxiliares), donde no cabe hablar de derechos equiparables a una democracia, donde, tras la invocación de lo mal que trata Europa a los inmigrantes, el Vaticano no está para dar ejemplo en esa materia (¿qué trato da a inmigrantes… es más, ¿hay inmigrantes en El Vaticano?). Un estado ridículo en términos cuantitativos, por extensión, número de habitantes (que no son ciudadanos, sino trabajadores o personal religioso) y cualquier otro aspecto en términos políticos. Un estado que no ha firmado algunos de los tratados internacionales de las Naciones Unidas y por tanto está bastante alejado de los parámetros democráticos exigibles hoy día.

Las cifras de creyentes auténticos en nuestro país (o sea, practicantes de la religión católica, no aquellos que siguen por inercia una tradición que no se cuestionan) no son para tirar cohetes, es una minoría que no llega al 20%, y a uno le parece incuestionable que un líder religioso se dirija a sus seguidores en sus espacios, de los que no carece precisamente la Iglesia católica, que es un imperio inmobiliario gracias a la bicoca de las inmatriculaciones. Incluso puede admitirse que se dirija puntualmente en espacios públicos, como cualquier otro colectivo y con los permisos necesarios. Pero dirigirse a todo el país, gracias a la cobertura masiva de unos medios de comunicación domesticados colaborando con una causa que no es general, en un espacio que representa a toda la ciudadanía -mayoritariamente no creyente-, hablando contra derechos aprobados democráticamente, como el aborto, el divorcio o la eutanasia, pasa todas las líneas.

Incluso admitiendo por estrambóticas razones ese discurso en un lugar inadecuado, con contenidos anticonstitucionales, etc., rematarlo con nada menos que siete minutos de aplausos no puede generar más que vergüenza para ciudadanos creyentes o no creyentes. Admitiendo (es mucho admitir) la pronunciación del discurso en tal lugar inadecuado, podría llegar a aceptarse un aplauso de unos segundos o un minuto por cortesía, pero llegar a siete minutos de aplauso cuando prácticamente todas las fuerzas están en desacuerdo con algunas de las principales ideas expresadas, no puede calificarse más que de una inmensa hipocresía por parte de la totalidad de los asistentes al discurso. Vergüenza ajena es lo que uno sintió ante esta reedición de un “Bienvenido, míster Marshall” superado en ridiculez siete décadas después. Un país democrático secularizado puesto de rodillas ante un líder religioso jefe de un estado teocrático y con todos los altavoces del país puestos a su disposición, todo un espectáculo. Menos mal que España es un país aconfesional (art. 16.3 C.E.).

domingo, 14 de junio de 2026

sábado, 13 de junio de 2026

viernes, 12 de junio de 2026

EL OBISPO DE DON OSTIA

Si claro, lo del aborto y la eutanasia en el Congreso de un país laico teóricamente...

jueves, 11 de junio de 2026

miércoles, 10 de junio de 2026

martes, 9 de junio de 2026

lunes, 8 de junio de 2026

LA VISITA

Debido a la visita de su santidad estamos sumamente ocupados con la organización de la misma ya que nos encargamos del tema de la seguridad y del acopio de hostias. Esperamos retornar la normalidad del blog en breve. Gracias por vuestra comprensión. 
Aquí estoy yo llevando el palio con unos amigos.

martes, 2 de junio de 2026

LOS CÓMPLICES

Tomado de elpais.com

Las víctimas sabían que se enfrentaban a un gigante cuando interpusieron sus denuncias en los tribunales bolivianos de Cochabamba. La Compañía de Jesús es una de las instituciones más poderosas del país latinoamericano y con los suficientes recursos como para pagar los mejores abogados. La verdad, pensó Edwin Alvarado cuando pisó por primera vez los juzgados en mayo de 2023, estaba de su lado. Pocas semanas antes, EL PAÍS había publicado un reportaje de investigación que revelaba que el ya fallecido misionero español Alfonso Pedrajas había dejado un diario donde admitía haber abusado de al menos 85 niños en Cochabamba y cómo sus superiores lo habían protegido. Pedrajas, conocido como Padre Pica, era el pederasta que agredió a Alvarado en 1984, cuando estudiaba en el internado Juan XXIII. Su denuncia se sumó a más de una decena de otros afectados y a varios legajos de pruebas que aportaron, entre ellas la investigación de este periódico. El procedimiento se alargó dos años, con altibajos por las dificultades de las víctimas para pagar un abogado, pero con un resultado feliz: la justicia condenó a un año de cárcel a dos de los altos cargos que protegieron a Pedrajas, los octogenarios Marcos Recolons y Ramón Alaix. El entusiasmo duró poco, pues la Compañía recurrió y los afectados temieron que una dilatación del procedimiento sería imposible de costear. Afortunadamente para ellos, el estudio del recurso ha durado siete meses y los jueces han ratificado la condena con contundencia: “Estos delitos son de lesa humanidad”.

El escrito, firmado este jueves por el presidente y los vocales de la sala penal del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, señala que “los acusados encubrieron hechos de violación y abuso sexual, concluyendo que el Colegio Juan XXIII y la Compañía de Jesús de Bolivia no actuaron en el marco de su posición garante y las obligaciones de proteger los derechos de los niños. Al contrario, vulneraron los mismos al no haber adoptado las medidas necesarias para prevenir la violencia, para investigarla, repararla y sancionar a las víctimas”.

A la pena de cárcel, este mismo tribunal ratifica que la Compañía deberá pagar la “reparación de daños civiles a favor de las víctimas”. Del mismo modo, avala que se se remita a la Fiscalía boliviana una docena de otros casos de pederastia clerical que han emergido durante el proceso, en el que también hay indicios de encubrimiento, para que los investigue y “si corresponde o no abrir causa contra los mismos”. La resolución es histórica, pues es la primera vez que un tribunal condena a dos altos cargos eclesiásticos por encubrir un caso en el que el pederasta ha muerto antes de ser juzgado y cuando los delitos de abusos están prescritos.

Los nombres de pederastas en Bolivia destapados por este diario son una docena, como Chesco Peris, el arzobispo español en Bolivia Alejandro Mestre o Lucho Roma. Este último, al igual que Pedrajas, escribió un diario (conocidos como Los Manuscritos de Charagua) donde relataba como agredió sexualmente y fotografió a más de 70 niñas guaraníes en el poblado de Charagua a finales de los 90. En este caso, los jesuitas investigaron el caso ―el jesuita, aún vivo, lo confesó todo― pero acabaron guardando el informe en un cajón para tapar el escándalo.

Los magistrados han insistido de ello en la sentencia: “Marcos Recolons y Ramón Alaix Busquets, al ser parte de la Compañía de Jesús, no solo encubrieron hechos del pederasta, sino otros hechos de abuso sexual, que solo ponían en conocimiento de su máxima autoridad, que era el padre general de Roma, Peter Hans Kovenbach. Demostrándose así una estructura de encubrimiento que, efectivamente, Alfonso Pedrajas relata en su diario”.

La Comunidad Boliviana de Sobrevivientes tiene juicios contra otros tres provinciales (entre los que se encuentra el actual, Bernardo Mercado), ya imputados por encubrir otros casos de pederastia. Además, dos nuevas víctimas han denunciado recientemente a Lucho Roma y la asociación espera que otras más lo hagan próximamente y contra Chesco Peris. Estos diferentes hilos se entrecruzan entre sí y forman ese gigante de mimbre al que se siguen enfrentando las víctimas de pederastia clerical del país latinoamericano.