viernes, 15 de julio de 2011

Los ángeles de la guarda existen, según un estudio matemático

Miguel Álvarez Peralta // divulgaUNED.es


«Los ángeles de la guarda existen, según un estudio matemático».

Con estas palabras presenta el diario La Razón los resultados de un estudio realizado por un supuesto grupo de matemáticos rusos, dirigidos por un tal Valeri Isákov.

Hay una norma que se aprende en primer curso de la carrera de periodismo, se repite durante todos los siguientes cursos, y al parecer se olvida apenas se entra a trabajar en según qué medios de "información": la necesidad de contrastar las fuentes.

La Razón en este caso se ha limitado prácticamente a copiar y pegar una nota emitida en castellano por el portal RT, que se identifica como “organización autónoma sin ánimo de lucro”, ilustrada con un sugerente montaje de un ángelito junto a un avión en vuelo.

Ningún medio de comunicación relevante se ha hecho eco de la noticia, que sin embargo se ha multiplicado velozmente en infinidad de blogs católicos. ¿Por qué no lo publicaron los medios "serios"? Quizá porque contrastaron las fuentes.

El artículo en cuestión no menciona a qué universidad o centro de investigación pertenece el supuesto grupo de matemáticos que da por demostrada la existencia de los ángeles de la guarda en base a un único argumento: supuestamente en los aviones siniestrados habría un mayor promedio de pasajeros que devuelven su billete a última hora. Los supuestos matemáticos y periodistas científicos consideran que este dato demostraría científicamente la existencia de estos ángeles.

Estos pseudoperiodistas científicos desconocen por completo que una demostración científica es una cosa mucho más seria de lo que ellos conciben: ocurre cuando se consigue relacionar sistemáticamente el fenómeno observable A con el fenómeno B, observable inmediatamente antes, y entonces se puede afirmar que existe relación causal. Si este grupo de matemáticos afirma haber observado sistemáticamente el fenómeno "ángel de la guarda" todos juntos, quiere decir posiblemente que el cocinero del comedor universitario (o de la parroquia) en que se nutren utiliza el mismo psicoactivo para todos sus platos, y este es el hecho que debería ser investigado, pues constituye un posible delito contra la salud pública.

Nada se comenta en esta "noticia científica" sobre la metodología de estudio, datos consultables, sistemas de muestreo y proceso de datos, margen de error, etc. El artículo, copiado casi literalmente por el diario derechista Español, se limita a citar al novelista Stephen King y a un supuesto sociólogo estadounidense llamado James Staunton como precursores de esta misma teoría.

La realidad es que el tal matemático director de investigaciones Valeri Isákov, caso de existir realmente, no tiene ninguna publicación científica, no figura en ningún congreso o universidad, no es citado en ningún otro estudio, ni mencionado en Wikipedia: no ha producido absolutamente nada relevante a lo largo de su carrera como director de investigaciones. Les invito a que busquen su currículum académico en la red y contrasten el resultado con lo que obtienen si buscan el de cualquier otro matemático ruso, no hace falta que dirija investigaciones de relevancia internacional ni descubra ángeles. Yo apostaría a que el profseor Isakov bien no existe, como el ángel de la guarda, bien sencillamente "se siente" matemático.

En cuanto al tal sociólogo estadounidense James Staunton que según La Razón "analizó en 1958 doscientas catástrofes ferroviarias" para llegar a la misma conclusión, sencillamente no existe. Si googlean ustedes su nombre, encontrarán que no tiene absolutamente ninguna publicación, y que únicamente aparece como personaje en la novela "The Stand", de Stephen King, el novelista que aparece citado en este artículo como tercer precursor de la teoría. Staunton es un sociólogo de ficción.

No sé si el consejo de redacción del diario La Razón ha reflexionado suficientemente sobre las consecuencias de divulgar descubrimientos tan revelantes en base a científicos inexistentes, novelas de terror y personajes de ficción, pero como profesional de la divulgación científica me atrevo a pedir a la redacción una necesaria rectificación pública con respecto al hecho de haber publicado información falsa por no haber contrastado fuentes.

La obligación moral de rectificar viene a ser otra de las leyes doradas de la profesión que sus periodistas deberían haber aprendido en la facultad de ciencias de la información, si es que pasaron por ella y no se pasaron la juventud con Isákov, Staunton, el Ángel de la Guarda y otras alucinaciones metafísicas comentando novelas de Stephen King.

2 comentarios:

Josefo el Apóstata dijo...

El diario la Razón se autodenomina por su principal carencia.

Lisístrata dijo...

Sí, La Razón suele hacerse eco de todas las magufadas q salen por doquier. voilà el enlace http://www.larazon.es/noticia/4617-los-angeles-de-la-guarda-existen-segun-un-estudio-matematico
Además lo hace porque estas imbecilidades enardecen a la caverna q leen sus páginas con fruisión y entrega. jejeje