viernes, 28 de agosto de 2026

LOS KIKOS

Tomado de religiondigital.org

Estimado Kiko Argüello: Le escribo con el alma rota, con las lágrimas de una madre que no encuentra consuelo, pero con la fuerza inquebrantable que Dios da para defender a un hijo. Le escribo desde Quito (Ecuador), no para hablarle de leyes humanas, sino para confrontar su corazón de padre y fundador con el dolor más profundo que una familia puede soportar: mi hija menor de edad, miembro de la comunidad en la Parroquia Santa Cruz de Casitagua, fue ultrajada por el presbítero Jimmy Antonio Mogrovejo Castro.

Como madre, mi dolor es doble. Mi hija fue abusada por este sacerdote que, usando de manera perversa el nombre de Dios, la amenazaba con castigos divinos, si no cedía a sus pretensiones. Y el dolor se vuelve insoportable, al ver que la comunidad que nos acogió, en lugar de ser un refugio de misericordia, se ha convertido en una guarida que protege al agresor y pisotea a la víctima.

Este presbítero aceptó con su propia boca, por más de dos veces, que había abusado de mi hija. Me lo confesó a mí en su despacho llorando y pidiendo perdón. Luego, me envió un mensaje de texto implorando perdón en el nombre de Jesucristo. Finalmente, él mismo organizó una reunión citando a los catequistas del sector de La Concepción encargados del norte de Quito y a los hermanos responsables. Existe un audio irrefutable donde se escucha al propio sacerdote confesar textualmente: "Yo organicé. Yo pedí aquí a los catequistas, a los hermanos para pedir perdón. Yo acepto que soy culpable".

La respuesta de los hermanos del Camino en el norte de Quito ante su propia confesión ha sido una crueldad que no viene de Dios. Los catequistas de La Concepción, en lugar de proteger a la menor, trataron de tapar el pecado diciendo que "fue el demonio quien lo hizo" y se dedicaron a humillar a mi hija, exigiéndonos silencio bajo el argumento de buscar la "justicia divina". Mis propios responsables (un matrimonio de esposos), a pesar de haber escuchado la confesión del presbítero, hoy lo respaldan y se van a presentar en la audiencia judicial como testigos a favor del agresor, para cometer perjurio ante un tribunal civil.

Pero la perversión de este hombre va más allá de los muros de la iglesia. Este presbítero vive en su casa con una mujer adulta y la hija de ésta (una señorita), a quienes presentaba falsamente ante todos como sus "hermanas de sangre" sin serlo. Esta red familiar ha sometido a mi hija a un infierno: la mujer adulta amenazó directamente a mi hija, diciéndole que es una cualquiera , revelándole además de forma aberrante que el sacerdote pretendía "formar una familia" con mi hija. Y dando a conocer que ya era acostumbrado hacer esas cosas que no era la única muchacha.

KIKO ARGUELLO, en el Camino se nos enseña a no "acabar con el hermano". Pero en Quito, bajo el amparo de subalternos de la Curia y con la vergonzosa presencia del propio ex Canciller del Arzobispo en la sala del tribunal el pasado 19 de agosto del 2024, están apadrinando una red de mentiras, amenazas a menores y encubrimiento judicial para salvar la estructura. Están sacrificando a una menor de edad, a una adolescente que es inocente para tapar el escándalo de un sacerdote.

Le pregunto con el corazón en la mano: ¿El sufrimiento de mi hija vale menos que la reputación de la zona de La Concepción? Si usted realmente predica que Cristo es la verdad, no puede quedarse de brazos cruzados viendo cómo los catequistas, los responsables de mi comunidad y el entorno clandestino de este sacerdote usan la fe y el terror para amordazar a una madre, proteger la mentira y testificar falsamente en un juicio criminal.

martes, 25 de agosto de 2026

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martes, 18 de agosto de 2026

EL OBISPO... A LA TRENA POR PEDERASTA

Tomado de religiondigital.org

La herida llevaba abierta desde 2020, cuando se hicieron públicas las primeras noticias, y posteriormente, en 2023, un expediente de 200 páginas remitido por las autoridades eclesiásticas australianas al Dicasterio para la Doctrina de la Fe había contribuido a arrojar luz sobre el asunto. El panorama que se dessinó entonces ha encontrado una confirmación sustancial en la sentencia con la que este 13 de agosto, el Tribunal de Distrito de Australia Occidental ha condenado al obispo Christopher Alan Saunders, de 76 años, por 13 delitos de carácter sexual contra dos jóvenes aborígenes.

Monseñor Tim Norton —obispo de la diócesis de Broome, que Saunders había dirigido desde 1996 hasta 2021— ha emitido un comunicado en el que expresa su «gratitud» a los órganos de investigación y judiciales, así como su solidaridad con las víctimas por el «valor» demostrado, sin olvidar —escribe— a los demás «testigos que han dado un paso al frente para contar su verdad. Han demostrado una resiliencia extraordinaria y un gran compromiso durante un proceso largo y difícil».

LLa policía australiana ya había investigado el caso del párroco emérito de Broome, llevando a cabo dos investigaciones entre 2018 y 2020, y había informado de que la fiscalía no había encontrado pruebas suficientes para presentar cargos. Posteriormente, las nuevas denuncias de abusos recabadas en una investigación del Vaticano —con arreglo a las normas del motu proprio Vos estis lux mundi promulgado por Francisco – llevaron a las fuerzas policiales australianas a seguir investigando hasta la detención del prelado, que tuvo lugar en febrero de 2024, seguida de su puesta en libertad bajo fianza y del inicio de la fase procesal. De los 19 cargos iniciales, seis fueron desestimados durante el juicio.