BLOG PARA TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN PONER A PARIR A LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA INDEPENDIENTEMENTE DE SU CONDICIÓN SOCIAL, SEXUAL Y RELIGIOSA
martes, 8 de noviembre de 2022
Cortina de humo
La barbaridad que digas debe ser proporcional a la barbaridad que intentas ocultar
Porque aquí lo que se pretende es recuperar una República, que otro Pablo Iglesias de la vida sea el que está por encima de todos. La Monarquía en España, de siempre, ha significado igualdad, unidad, porque hemos tenido una Monarquía garante que reinaba, no gobernaba”, ha asegurado Ayuso.
Y qué pretende hacer el Gobierno con sus socios comunistas, cuyo líder ya es Sánchez del propio comunismo? Ir poco a poco sacando noticias del pasado, ver de qué manera le dan gasolina a según qué cuestiones”.
“Con la corruptela que hay montada en Cataluña y están saliendo los titulares, con la pobreza en la clase media, El problema es otra cosa, pero hay que ir rompiendo a España poco a poco, hay que atacar a Madrid, romper la unidad, enfrentar al hombre con la mujer, al rico con el pobre, todo tiene que estallar mientras son apartadas todas las instituciones porque el proyecto totalitario que hoy encabeza Sánchez, que se ha ido mucho mas a la izquierda que sus socios, necesita gestionar poder para mantener en el poder, ha zanjado.
Ley Mordaza
Tomado de "Infolibre"
Activistas pertenecientes a una decena de asociaciones han organizado este martes frente al Congreso de los Diputados una protesta silenciosa de 12 horas para exigir al Gobierno que "cumpla su palabra" y derogue la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana aprobada en 2015 por el PP y avisar a los grupos parlamentarios de que no aceptarán una modificación legislativa que sea un mero "maquillaje", según informa Europa Press.
Los concentrados se han 'quitado la mordaza' y han roto su silencio para exponer sus demandas ante los medios de comunicación mediante la lectura de un manifiesto que ha corrido a cargo de la periodista Olga Rodríguez, la feminista Justa Montero y la presidenta de la Plataforma por la Libertad de Información, Yolanda Quintana.
lunes, 7 de noviembre de 2022
Feijóo y la historia
Sobre la guerra civil: "Hace 80 años nuestros abuelos y bisabuelos se pelearon" (Feijóo dixit)
Estáis equivocaos. No fue que unos generales se sublevaron contra el gobierno legítimo de la República Española; pasó que nuestros abuelos y bisabuelos estaban jugando un partido de "solteros contra casados (Pablo)" y el árbitro pitó un penalti fuera del área y entonces se fueron al var, que había uno mirando por la ventana y se bebieron unas garrafas de vino y el Anselmo se enfadó y los llamó meapilas, cabrones y los otros les dijeron que jugaron como nunca y perdieron como siempre.
domingo, 6 de noviembre de 2022
Aquí viven mis muertos
Luis García Montero en "Info Libre"
Los muertos están cerca de los vivos, definen el presente, forman parte de nuestra historia y de nuestra familia. Lo escribí hace muchos años en un poema del libro Completamente viernes, un libro de amor. Tenía que ver con la manera en la que me gustaba entonces pensar sobre mi futuro personal y sobre mi sociedad. Cuando llevé a Granada por primera vez a mi mujer, Almudena Grandes, para presentarle a mi familia, después de visitar a mis padres, nos acercamos en coche hasta el Barranco de Víznar. Le enseñé la última carretera que había subido Federico García Lorca, el lugar en el que lo mataron y la fosa en la que se decía que estaban sus restos.
Ese poema sobre el futuro se titulaba El pasado. Un poema de amor que hablaba de mi vida: “Aquí viven mis muertos, / estas son mis raíces / y su calor se extiende /como ramas al borde del camino, / alambres oxidados por la lluvia, / que sirven todavía para tender mi ropa”. Yo había descubierto los poemas de Federico García Lorca en las Obras completas de la editorial Aguilar, un volumen solemne que encontré al final de mi infancia en la biblioteca de mis padres. Algo después, ya en mi adolescencia, leí el estudio de Ian Gibson, publicado en Ruedo Ibérico, sobre la represión nacionalista y la muerte de García Lorca. El poeta había sido asesinado, o ejecutado sin juicio, 22 años antes de que yo naciera en Granada, en su Granada, como escribió Antonio Machado al hablar del crimen.
Mi vida, desde entonces, tuvo mucho que ver con la búsqueda de todo lo que había quedado cubierto por los escombros de la violencia y la represión en la ciudad por la que yo caminaba, los jardines y las calles que conocían mis juegos de niño, mis melancolías adolescentes y mis ilusiones de futuro. Con un libro en el bolsillo, me acerqué muchas veces a la Huerta de San Vicente o al Barranco de Víznar. Por eso, al pedirle a Almudena que formara parte de mi mundo más vivo, quise llevarla al lugar en el que vivían mis muertos, los muertos que formaban parte de mi vida, los muertos que pertenecen por suerte al mundo de los vivos. El significado de la muerte es una de las herencias culturales que distingue a los seres humanos de los animales. Los seres humanos tienen herederos, mientras que los animales sólo tienen descendientes.
La muerte de Federico y las muertes de otros muchos, muchos, muchos miles de andaluces tuvieron como responsable directo a Gonzalo Queipo de Llano, un general cargado de crueldad y de alcohol que hizo del terrorismo un arma sistemática de combate, mientras arengaba a los soldados golpistas en sus alocuciones radiofónicas para que asesinaran, violaran y torturaran sin escrúpulos. Ese personaje, cuyo sepulcro ocupaba hasta ahora un espacio monumental, fue retirado del homenaje público en la madrugada del jueves y devuelto a su familia. De la voz pública a la oración privada. Se me ocurren pocos acontecimientos tan dignificadores para la historia de España, para la concordia y la convivencia, para el compromiso con el mundo de los vivos. La noticia llegó a la biblioteca de mis padres, a mis días de colegio y Universidad, a la Huerta, a los olivos del Barranco de Víznar, a mis poemas de amor más vivos.
Después de haber explicado durante 40 años la poesía y el teatro de García Lorca, el autor español más conocido en el mundo después de Cervantes, no puedo comprender que algunos políticos de la derecha democrática se hayan sentido incómodos con esta decisión civil. ¿De verdad que es un acto de amor a España mostrar respeto histórico por el asesino de Lorca? ¿De verdad que es un compromiso con la sociedad viva española cerrar hoy los ojos, hoy, mañana, a la infamia de un ayer sangriento?
Confieso que yo, español de siempre, andaluz de siempre, me siento más orgullosamente español y andaluz que nunca desde que Queipo de Llano y Franco están con sus familias y no en el altar público que ocupaban por obra y gracia de un golpe de Estado, una guerra y una dictadura.





