miércoles, 31 de mayo de 2023

ENCUBRIDORES

Tomado de elpais.com

El sacerdote de Toledo juzgado por abuso de menores en el seminario de la ciudad, P. F. R. R., ha admitido en la vista celebrada este lunes que fue en 2009 cuando supo que el joven le acusaba, a través del rector del internado. Es decir, que el arzobispado de Toledo conoció las acusaciones siete años antes de lo que ha reconocido hasta ahora —mantiene que fue con la denuncia, en 2016—, e incluso 12 años antes de tomar las primeras medidas y apartar al cura del contacto con menores, en 2021, a raíz de su definitivo procesamiento. Incluso siguió en el seminario hasta 2015. En el juicio, celebrado en la Audiencia de León, por ser en esta provincia donde tuvo lugar el primero y más grave de los episodios denunciados, el sacerdote es acusado de abusos entre 2005 y 2007, cuando el menor denunciante tenía entre 14 y 16 años. La Fiscalía pide 10 años de cárcel.

Al margen de los hechos juzgados, la vista oral ha puesto en cuestión la actuación de la diócesis de Toledo. El querellante ha relatado en su declaración que contó los abusos denunciados en 2008 a un sacerdote de confianza, y también le habló de la crisis de identidad sexual en la que estaba inmerso. Entonces el cura le envió a una psicóloga a “reencauzar su sexualidad”, ha explicado. “Me dijo que la homosexualidad era de dos tipos, o congénita, o consecuencia de actos, y que este segundo caso era el mío”, ha relatado el joven en su declaración. Sin embargo, afirma, la terapia estaba dirigida principalmente a reorientar su identidad sexual y además descubrió que la propia psicóloga conocía al acusado, por lo que perdió toda confianza en ella. Posteriormente, otros especialistas que han tratado al joven le han diagnosticado un trastorno ansioso depresivo compatible con un trauma por abusos. La jornada del martes será el turno de los peritos.

La madre del querellante también ha prestado declaración como testigo en el juicio y ha asegurado, bajo juramento, que en 2009 informó al entonces arzobispo, Braulio Rodríguez, después de que se lo contara su hijo. “El arzobispo me dijo que ya tenía conocimiento por otro sacerdote”, explicó. En efecto, según prosiguió su relato, la familia ya se lo había revelado antes a un cura de confianza, que les dijo que informaría a Rodríguez. Este prelado es ahora obispo auxiliar de una diócesis española, y su nombre también está incluido en una denuncia presentada en el Vaticano.

El joven, además de acudir a los tribunales, denunció en 2022 en el Vaticano el presunto encubrimiento de la archidiócesis de Toledo, bajo el mandato de Braulio Rodríguez y posteriormente, de su sucesor en 2020, Francisco Cerro. Independientemente del resultado del proceso en los tribunales, después se deberán comprobar las consecuencias canónicas dentro de la Iglesia en un caso en el que toda la gestión de la diócesis de Toledo está bajo sospecha.

El caso también afecta al actual portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal, César García Magán, que es obispo auxiliar de Toledo. Tras ser nombrado en el cargo de la CEE, el pasado mes de noviembre, y preguntado por esta denuncia en su primera rueda de prensa, aseguró que el arzobispado manchego había “hecho los deberes”. Luego ofreció una entrevista a EL PAÍS para dar explicaciones, pero después la rehuyó. La archidiócesis solo ha contestado preguntas por escrito, pero no ha respondido cuándo abrió un proceso canónico, como es su obligación, apenas tiene noticia de un posible delito. Sus afirmaciones contradicen lo que ha admitido ahora el acusado. El cura, además, fue enviado a Perú mientras el caso estaba abierto en los tribunales. En la vista ha explicado que “no fue ni por meses, ni por trabajo, como mucho 15 días”.

martes, 30 de mayo de 2023

HUMOR AJENO

 

lunes, 29 de mayo de 2023

EL HOLOCAUSTO DE LA PEDERASTIA

Tomado de elpais.com
 
En lugar de cerrar los ojos como hacían sus compañeros del internado, él se levantaba de la cama en silencio, se vestía con varias capas de ropa y se marchaba a dormir, escondido, entre los arbustos del patio aledaños a la piscina del colegio. Prefería el frío a que el jesuita español Alfonso Pedrajas volviera a llevarle a su cuarto por la noche para abusar de él. “Estuve así dos o tres meses. Ni siquiera podía dormir bien. Mis calificaciones bajaron, no atendía en clase... Mi mente estaba en otro lado. Yo estaba evitándole”, explica Aldo. Con un nombre ficticio, esta víctima narra 40 años después su paso por el colegio Juan XXIII de Cochabamba en una terraza de esta ciudad boliviana. Aldo forma parte de la docena de víctimas y testigos que han denunciado el abuso sexual sistemático a niños por al menos cinco jesuitas (cuatro españoles) en esta escuela, epicentro del escándalo de pederastia que atraviesa la Compañía de Jesús. Todos ellos, exalumnos de décadas que van de los años setenta a los noventa, repiten una misma frase: fueron más de un centenar de víctimas y los alumnos, jesuitas y profesores sabían lo que pasaba allí.

Hace años que el Juan XXIII dejó de ser un internado mixto. Ahora es una de las sedes de Fe y Alegría, la institución que gestiona los centros de los jesuitas en Bolivia. Una pequeña parte del recinto está arreglada para el uso de oficinas y para que alumnos de otros colegios desarrollen actividades extraescolares o pasen unos días de campamento. Apenas quedan huellas de aquel internado de los horrores, aunque entre sus muros uno aún percibe el rastro que dejaron los fantasmas del miedo, la impunidad y el silencio.

Muchos de esos recuerdos de Aldo despertaron hace unas semanas, cuando leyó el reportaje de Diario de un cura pederasta, la historia de su profesor y abusador Alfonso Pedrajas, fallecido en 2009, que escribió un diario secreto en el que admite que agredió sexualmente de decenas de niños durante décadas y cómo la orden le encubrió. Publicación que obligó a los jesuitas a reconocer el daño, pedir perdón y abrir una investigación por todos los casos acontecidos en el colegio. Sumando los religiosos acusados en el Juan XXIII, ya son nueve los jesuitas (siete españoles) señalados de pederastia en Bolivia desde los años sesenta que han salido a la luz el último mes.

Algunas víctimas anónimas cuentan que, ya en los setenta, cuando el colegio comenzó su andadura, Pica entraba por las noches en los dormitorios y les agredía con impunidad, en sus camas. “Era un encantador de serpientes, un manipulador”, dice una de ellas. Otras sufrieron sus abusos durante las excursiones que él organizaba fuera del colegio y otras tantas lo hicieron en su habitación.

jueves, 25 de mayo de 2023

Tina Turner

 


martes, 23 de mayo de 2023

Sobres

 



Los sobres en los que pensabas, pillín, se repartieron en Génova

José Antonio Villena: el cura de la clase alta granadina expulsado por el Vaticano de la Iglesia

 


Fuentes eclesiásticas consultadas por RD confirman que, “desde hace años” habían llegado “rumores, incluso alguna comunicación escrita al anterior arzobispo (Javier Martínez)” sobre posibles abusos sexuales y de poder cometidos por Villena desde su puesto como delegado de Pastoral Universitaria