El pasado 17 de noviembre los nueve obispos españoles que componen la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal (CEE) acudieron al Vaticano a su primera reunión con León XIV, seis meses después de su elección, y el Papa les sorprendió al dejar claras sus prioridades e ir directo al grano: dijo que su mayor preocupación en este momento en España “es la ideología de ultraderecha”, según confirman a EL PAÍS dos fuentes conocedoras de lo sucedido en el encuentro. Durante la reunión, el Pontífice alertó a los prelados españoles del ascenso de estos grupos políticos y de cómo “buscan ganar el voto católico” e “instrumentalizar a la Iglesia”, según refieren las mismas fuentes. Este mensaje marca desde entonces la línea que el Papa desea que siga el episcopado español ante el discurso de partidos como Vox y grupos ultraconservadores contra la acogida y regularización de inmigrantes.
El Papa ve que la ultraderecha utiliza a los creyentes para sus fines”, afirma un prelado. En sus discursos, estos grupos acusan a obispos de traicionar a los fieles por apoyar las políticas “anticristianas” del Gobierno como una “contrapartida pactada” por los casos de pederastia o “como consecuencia del sistema de ayudas” que reciben. También lanzan críticas contra el episcopado por guardar “silencio ante el avance del islamismo” y proponen, incluso, a los creyentes dejar de poner la X en la casilla de la declaración de la renta para la Iglesia. Estos mensajes empezaron a difundirse el pasado verano para tratar de deslegitimar a la jerarquía eclesial y atraer votos.
Tras su encuentro con el Pontífice, los obispos volvieron de Roma con esa directriz papal de ser conscientes de las intenciones de los grupos de extrema derecha, y también con la misión de resolver cuanto antes el conflicto con el Gobierno español para indemnizar a las víctimas de pederastia, un asunto que llevaba atascado año y medio, por la negativa de la CEE a asumir las compensaciones de cientos de víctimas que no considera creíbles.
Los efectos de las órdenes del Papa se vieron enseguida. El 8 de enero, la CEE se retractó de todo lo dicho hasta ese momento y cerró de golpe un acuerdo con el Gobierno para compensar a todas las víctimas de pederastia. Días después, el 27 del mismo mes, los obispos apoyaron el plan de regularización de inmigrantes aprobado por el Ejecutivo en Consejo de Ministros y duramente atacado por Vox. La Iglesia, cabe destacar, ha sido una de las instituciones que más ha presionado los últimos años para poner en marcha esta medida para resolver la situación de más de medio millón de migrantes.
No obstante, en la visita al Vaticano también estaba el arzobispo de Oviedo, que nunca ha ocultado lo que piensa ante el fenómeno migratorio: “No caben todos”, publicó recientemente en X.
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