La llamada de José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, no se alargó más de 10 minutos. Víctor (nombre ficticio) sabía que su móvil acabaría sonando para que algún representante de la Iglesia le diese la noticia que la mayoría de medios de comunicación españoles ya habían publicado el viernes de esa semana, el 10 de abril: “El Vaticano archiva la denuncia de pederastia contra el obispo emérito de Cádiz y Ceuta por un tecnicismo jurídico”. Era el final “decepcionante” de un camino que Víctor comenzó el pasado verano, cuando envió una carta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe donde denunciaba al entonces obispo gaditano Rafael Zornoza de haber abusado de él a finales de los noventa cuando este era el rector del seminario madrileño de Getafe.
El arzobispo Saiz Meneses le llamó un día después de que saltara la noticia, la mañana del sábado. No le resolvió las dudas, aunque sí respondió a su pregunta de si nadie le pediría disculpas. “Por todo el mal que has sufrido y que sufras, te pido perdón. Y te pido que esto no se lo digas a nadie, que quede entre tú y yo como sigilo, como secreto”, le dijo el arzobispo, según se escucha en una grabación de la conversación a la que ha accedido este periódico. La política marcada por el papa Francisco y que sigue en la actualidad León XIV prohíbe explícitamente que la Iglesia le obligue a guardar silencio. Preguntado por ello, el arzobispo de Sevilla “no desea hacer ningún comentario”, según ha informado un portavoz diocesano a EL PAÍS.
El caso de Rafael Zornoza fue destapado por EL PAÍS en noviembre y supuso un terremoto mediático, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Era la primera denuncia conocida en España contra un obispo acusado de pederastia y a la que el Vaticano le daba verosimilitud. Por ello, encargó al arzobispo de Sevilla ―responsable de estas cuestiones sobre el obispado de Cádiz y Ceuta― abrir una investigación preliminar, pero este dio un paso atrás y pidió al Tribunal de la Rota que se hiciera cargo. El resultado de esas pesquisas fue rotundo: había que sentar en el banquillo canónico a Zornoza, según el dictamen que el juez firmó este febrero. Roma, en cambio, se agarró a un tecnicismo jurídico para archivar el caso argumentando que era difícil determinar si la víctima en el momento de los hechos era mayor o menor de 16 años, que entonces era el límite de la minoría de edad, según el código canónico de entonces. Y finalmente ha considerado que los posibles delitos están prescritos. Cabe destacar que Víctor afirmó en su denuncia y en su declaración ante el magistrado de La Rota que los abusos comenzaron cuando tenía 14 años.
En su relato, Víctor describe que Zornoza abusó de él de los 14 a los 21 años. Los primeros hechos se remontan a 1994, cuando el obispo era sacerdote y tenía 45 años. “Era por las noches cuando venía a la habitación y sufría los abusos. Se metía en mi cama, me acariciaba y besaba. Por las mañanas también me despertaba del mismo modo. En esos momentos nunca le dije nada, la parálisis me controlaba”, aparece detallado en la carta del denunciante. Los abusos denunciados ―tocamientos, caricias en partes íntimas y besos en la boca― también tuvieron lugar en convivencias y campamentos.
El archivo y el silencio de la Iglesia en comunicárselo fue decepcionante para Víctor. Y así se lo dijo al arzobispo de Sevilla cuando recibió la llamada: “Entienda mi frustración. Entienda que nadie me pide perdón por los abusos que sufrí en un espacio prolongado de tiempo. Ni la Iglesia me defendió, ni ustedes me piden perdón cuando creo son capaces de ver que hubo abusos”.
Arzobispo. “Rezo por la Iglesia, rezo por el mundo y rezo por las personas afectadas por estos temas tan dolorosos. Y la Iglesia sí que ha pedido perdón. Lo que ya pida perdón cada persona concreta... Es un tema que lamentamos mucho. Debemos ser ejemplares”.
Víctor. “¿Con esto ustedes creen que son ejemplares?"
Arzobispo. “Yo te voy a decir dos cosas: Por el mal que se te ha podido causar, yo te pido perdón. Y te pido también que esto no salga en los periódicos. Que esto sea una conversación reservada entre tú y yo”.
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