Vengo de visitar el blog de Manuel Alzharem y se me han descosido todas las costuras, ¡hasta me he puesto encarnao!; buen diseño, post intelectuales, inteligentes, racionales, cultos. Nada de humoradas, groserías ni chabacanadas.
A mi es que enseguida me se va la olla y prefiero el chiste mordaz y grosero... o tal vez no sepa hacer otra cosa.
¿Intentar imitarlos?, o ser nosotros mismos, que de todo tiene que haber en la viña antiklerical. Claro que, con lo viejos que somos (yo más), nos volvemos como niños y en lo tocante a imitar decía aquel: "bienaventurados nuestros imitadores porque siempre imitan de nosotros lo peor"; asín que al meollo: se nos ha ido Federico, no se ha muerto, ¡no!, que se está pensando si ficha por Susana o por Ana Rosa; ¡manda trillos!, el más mordaz, lengua de ofidio, viperino, faltón y chiquilicuatre metido a prensarrosero, compartiendo tresillo con la ex del torerillo. Hemos perdido un referente, ya no podremos insultar al obispado por haberlo contratado (pareado). Por el momento la emisora que le adjudicó la lideresa, no funciona, y la web, lo sé de buena tinta (publico.es), lleva 2 meses sin actualizarse. Cual adivino con bola, dije en una entrada pasada que, sin la cobertura católica, no le sería tan fácil, ya se verá. Éste joven es bajito, y se acompleja por ello, no creo que le guste el directo televisivo, salvo que lo pongan detrás de una mesa con dos cojines, ¡pintiparado!.