Tomado de infolibre.es
El prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, ha realizado este martes 29 de octubre un "acto de desagravio" en la Abadía del Valle de los Caídos por "un uso de la basílica ajeno a su fin religioso", después de que el pasado jueves el Gobierno exhumara los restos mortales de Francisco Franco.
Justo antes de comenzar la misa diaria de las 11,00 horas, la primera tras la exhumación de Franco, el prior ha llevado a cabo dicho acto de desagravio, el cual se ha realizado "por un uso de la basílica ajeno a su fin religioso", según han informado a Europa Press fuentes cercanas a la Abadía.
Antes de la exhumación, el prior había presentado una denuncia ante el juez por el "acceso inconsentido" de los efectivos de la Guardia Civil al templo y también había avisado al Papa Francisco, al abad de Solesmes, a la Conferencia Episcopal Española, y al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, que no se estaba respetando la inviolabilidad de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, durante los preparativos para la exhumación.
El Valle de los Caídos ha reabierto al público este martes, a las 10,00 horas, tras la exhumación el pasado jueves de los restos mortales de Francisco Franco, y lo ha hecho sin la tumba del dictador, cuya sepultura ha sido cubierta por piezas de mármol negro y está precintada.
En total, unas 60 personas han asistido a una misa celebrada a las 11,00 horas más allá de la mención que el prior a hecho a los "mártires" que reposan en el Valle de los Caídos. En los bancos se mezclaban creyentes, turistas y periodistas. Al terminar el oficio, todos han buscado, juntos y revueltos, el lugar donde Franco estuvo enterrado casi 44 años.
BLOG PARA TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN PONER A PARIR A LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA INDEPENDIENTEMENTE DE SU CONDICIÓN SOCIAL, SEXUAL Y RELIGIOSA
miércoles, 30 de octubre de 2019
martes, 29 de octubre de 2019
MÁS PELOTAZOS DE LA IGLESIA
Tomado de eldiario.es
La Fundación de Santamarca y San Ramón y San Antonio (Fusara) dejó en julio en el chasis su patrimonio después de vender 14 edificios de su propiedad en el centro de Madrid en los que viven casi dos centenares de personas. Sin embargo, la entidad vinculada a la Iglesia no informó al órgano que controla las fundaciones en la Comunidad de Madrid de la operación y se saltó así uno de los pasos legales imprescindibles para completar la venta, según ha podido confirmar eldiario.es.
Esta es una de las irregularidades que mantiene el proceso en suspenso en el registro de la propiedad. Los compradores no han podido poner a su nombre cinco de los inmuebles porque la entidad no hizo constar en el Registro de Fundaciones los cambios en su dotación patrimonial pese a que se han deshecho de más de 50 millones de euros en bienes.
En cualquier caso, si Fusara rectifica finalmente y registra la liquidación de los edificios, la inscripción en el Registro de Fundaciones no es automática. Fuentes del servicio aseguran que entre la solicitud y la inscripción pasan más de tres meses porque llevan "mucho retraso". La fundación tiene solo 60 días para arreglar las irregularidades. La única vía para cumplir con los plazos legales es que los trámites se hagan por la vía de urgencia. Una vía que debe ser autorizada por la Comunidad de Madrid y reunir unos requisitos.
En torno a la operación todavía hay muchos interrogantes. 180 inquilinos han quedado a merced de la voluntad de las empresas compradoras. Solo tienen el compromiso de mantener los contratos vigentes, pero no de renovarlos. De manera que el futuro de todos los vecinos es incierto, ahora o dentro de unos años. Tres de ellos ya han recibido el aviso de que tendrán que marcharse en noviembre sin posibilidad de negociar una subida de precio en la renta.
Cada edificio ha sido comprado por una sociedad distinta, 14 en total. La madeja de sociedades cuelga de una matriz: Tapiamar Partners, SL. Y al final de la línea de puntos aparece una empresa catalana dedicada a la "constitución y venta de sociedades limitadas urgentes". Así se anuncia en Internet: "Ofrecemos la disponibilidad inmediata de sociedades listas para empezar la actividad en menos de 24 horas. Confidencialidad de los socios".
La Fundación de Santamarca y San Ramón y San Antonio (Fusara) dejó en julio en el chasis su patrimonio después de vender 14 edificios de su propiedad en el centro de Madrid en los que viven casi dos centenares de personas. Sin embargo, la entidad vinculada a la Iglesia no informó al órgano que controla las fundaciones en la Comunidad de Madrid de la operación y se saltó así uno de los pasos legales imprescindibles para completar la venta, según ha podido confirmar eldiario.es.
Esta es una de las irregularidades que mantiene el proceso en suspenso en el registro de la propiedad. Los compradores no han podido poner a su nombre cinco de los inmuebles porque la entidad no hizo constar en el Registro de Fundaciones los cambios en su dotación patrimonial pese a que se han deshecho de más de 50 millones de euros en bienes.
En cualquier caso, si Fusara rectifica finalmente y registra la liquidación de los edificios, la inscripción en el Registro de Fundaciones no es automática. Fuentes del servicio aseguran que entre la solicitud y la inscripción pasan más de tres meses porque llevan "mucho retraso". La fundación tiene solo 60 días para arreglar las irregularidades. La única vía para cumplir con los plazos legales es que los trámites se hagan por la vía de urgencia. Una vía que debe ser autorizada por la Comunidad de Madrid y reunir unos requisitos.
En torno a la operación todavía hay muchos interrogantes. 180 inquilinos han quedado a merced de la voluntad de las empresas compradoras. Solo tienen el compromiso de mantener los contratos vigentes, pero no de renovarlos. De manera que el futuro de todos los vecinos es incierto, ahora o dentro de unos años. Tres de ellos ya han recibido el aviso de que tendrán que marcharse en noviembre sin posibilidad de negociar una subida de precio en la renta.
Cada edificio ha sido comprado por una sociedad distinta, 14 en total. La madeja de sociedades cuelga de una matriz: Tapiamar Partners, SL. Y al final de la línea de puntos aparece una empresa catalana dedicada a la "constitución y venta de sociedades limitadas urgentes". Así se anuncia en Internet: "Ofrecemos la disponibilidad inmediata de sociedades listas para empezar la actividad en menos de 24 horas. Confidencialidad de los socios".
lunes, 28 de octubre de 2019
DESPENALIZAR EL DELITO DE "SENTIMIENTOS RELIGIOSOS"
Tomado de eldiario.es
El Grupo de Estudios de Política Criminal, integrado por jueces, fiscales y catedráticos de Derecho Penal de ámbito progresista propone la supresión de los delitos contra los sentimientos religiosos, una reforma de los delitos de provocación al odio y al terrorismo limitándolos a los casos en los que esa incitación sea pública y la despenalización de los delitos de injurias.
El documento Una propuesta alternativa de regulación de los delitos de expresión, presentado este viernes en Madrid, surge tras constatar que las sucesivas reformas del Código Penal han ido ampliando la protección de otros bienes jurídicos en detrimento de la libertad de expresión precisamente en un momento en el que la mayor conflictividad social fruto de la crisis económica ha llevado a muchos ciudadanos a elevar el tono de sus críticas. Según el grupo, la importancia de estas reformas cobra también mayor relevancia ante el uso masivo de redes sociales.
En la presentación, los profesores de Derecho Penal José Antonio Ramos Vázquez (Universidade da Coruña) y Juan Luis Fuentes Osorio (Universidad de Jaén) han alertado de la situación "crítica" en la que se encuentra la libertad de expresión, un derecho fundamental consagrado por la Constitución, y han apostado por establecer límites "precisos" a una intervención penal que, a juicio del Grupo de Estudios de Política Criminal, debe ser "mínima, taxativa y proporcional".
La propuesta pasa, entre otros aspectos, por sacar del Código Penal los delitos contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos al entender que la protección "etérea" de sentimientos globales no debe tener cabida en el Derecho Penal de un Estado social y democrático de derecho. Además, el grupo considera que la colisión de estas conductas con la libertad de expresión hacen "imperiosa" su supresión.
El Grupo de Estudios de Política Criminal, integrado por jueces, fiscales y catedráticos de Derecho Penal de ámbito progresista propone la supresión de los delitos contra los sentimientos religiosos, una reforma de los delitos de provocación al odio y al terrorismo limitándolos a los casos en los que esa incitación sea pública y la despenalización de los delitos de injurias.
El documento Una propuesta alternativa de regulación de los delitos de expresión, presentado este viernes en Madrid, surge tras constatar que las sucesivas reformas del Código Penal han ido ampliando la protección de otros bienes jurídicos en detrimento de la libertad de expresión precisamente en un momento en el que la mayor conflictividad social fruto de la crisis económica ha llevado a muchos ciudadanos a elevar el tono de sus críticas. Según el grupo, la importancia de estas reformas cobra también mayor relevancia ante el uso masivo de redes sociales.
En la presentación, los profesores de Derecho Penal José Antonio Ramos Vázquez (Universidade da Coruña) y Juan Luis Fuentes Osorio (Universidad de Jaén) han alertado de la situación "crítica" en la que se encuentra la libertad de expresión, un derecho fundamental consagrado por la Constitución, y han apostado por establecer límites "precisos" a una intervención penal que, a juicio del Grupo de Estudios de Política Criminal, debe ser "mínima, taxativa y proporcional".
La propuesta pasa, entre otros aspectos, por sacar del Código Penal los delitos contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos al entender que la protección "etérea" de sentimientos globales no debe tener cabida en el Derecho Penal de un Estado social y democrático de derecho. Además, el grupo considera que la colisión de estas conductas con la libertad de expresión hacen "imperiosa" su supresión.
domingo, 27 de octubre de 2019
Y FUERON FELICIES Y COMIERON PERDICES
tomado de lainformación.com
El sacerdote Ramón Tejero, hijo del teniente coronel Antonio Tejero Molina -condenado por el golpe de Estado del 23F- ha llegado ya al cementerio de Mingorrubio-El Pardo para oficiar la ceremonia de reinhumación de los restos del dictador Francisco Franco.
Ramón Tejero ha sido elegido por la familia Franco para conducir los actos religiosos que se lleven a cabo en el interior del panteón, en el que también reposan los restos de Carmen Polo, esposa del que fuera Jefe del Estado durante 40 años.
Cada vez son más los medios de comunicación que se encuentran en el lugar y las unidades móviles aparcadas a pocos metros de un restaurante en el que este jueves, como dice su dueño, hay más gente de lo habitual. Al recinto han llegado también numerosas coronas de flores.
Y eso que junto al estrado donde se han colocado las cámaras de televisión que están retransmitiendo todo lo que ocurre en esta tranquila colonia madrileña se ha instalado una pequeña carpa con café, bollería y pequeños bocadillos para que los periodistas no pasen hambre y guarden el calor.
El sol comienza a calentar esta zona de monte de El Pardo que ha amanecido con niebla y frío y donde se espera que pasado el mediodía llegue el helicóptero con los restos de Franco.
El sacerdote Ramón Tejero, hijo del teniente coronel Antonio Tejero Molina -condenado por el golpe de Estado del 23F- ha llegado ya al cementerio de Mingorrubio-El Pardo para oficiar la ceremonia de reinhumación de los restos del dictador Francisco Franco.
Ramón Tejero ha sido elegido por la familia Franco para conducir los actos religiosos que se lleven a cabo en el interior del panteón, en el que también reposan los restos de Carmen Polo, esposa del que fuera Jefe del Estado durante 40 años.
Cada vez son más los medios de comunicación que se encuentran en el lugar y las unidades móviles aparcadas a pocos metros de un restaurante en el que este jueves, como dice su dueño, hay más gente de lo habitual. Al recinto han llegado también numerosas coronas de flores.
Y eso que junto al estrado donde se han colocado las cámaras de televisión que están retransmitiendo todo lo que ocurre en esta tranquila colonia madrileña se ha instalado una pequeña carpa con café, bollería y pequeños bocadillos para que los periodistas no pasen hambre y guarden el calor.
El sol comienza a calentar esta zona de monte de El Pardo que ha amanecido con niebla y frío y donde se espera que pasado el mediodía llegue el helicóptero con los restos de Franco.
jueves, 24 de octubre de 2019
miércoles, 23 de octubre de 2019
martes, 22 de octubre de 2019
CURAS PEDERASTAS A ISLA DESIERTA
Tomado de religiondigital.org
A pesar de lo que piensa el Papa Emérito Benedicto XVI, los abusos en la Iglesia no empezaron en los años 60. Más bien, se podrían remontar incluso a la época del propio Jesucristo, quien en opinión de la teóloga Rocío Figueroa fue humillado sexualmente en su Pasión. Empezaran cuando empezaran, el sacerdote estadounidense Gerald Fitzgerald se enfrentó a los abusos del clero ya en 1948, y pasó más de dos décadas intentando advertir a los obispos norteamericanos, e incluso al Papa Pablo VI, del peligro que representaban los curas pederastas.
La increíble historia de Fitzgerald empieza en 1947, cuando el cura, que entonces tenía 53 años, compró un terreno de dos mil acres en Jemez, Nuevo México, para establecer un centro de tratamientos para curas luchando contra el celibato o la adicción al alcohol. Fitzgerald, miembro de la Congregación de la Santa Cruz, una nueva orden, los Siervos del Paráclito, para atender a los sacerdotes en apuros.
La nueva Congregación pronto empezó a recibir sacerdotes que habían abusado de menores, y Fitzgerald empezó a tratarlos con los mismos métodos -sobre todo, espirituales- con los que trataba a los demás presbíteros huéspedes del centro. Pero rápidamente cambió de parecer, e intentó frenar la llegada de los curas pedófilos. "La experiencia nos ha enseñado que estos hombres son demasiado peligrosos para los niños de la parroquia y del barrio como para justificar que los recibamos aquí", escribiría Fitzgerald en una carta años después. Pero a pesar de su negativa a recibir a los pederastas, obispos del país seguían mandándolos a Jemez. Fitzgerald se convenció de que no podían ser tratados, de que no se podía fiar de que fueran a vivir una vida célibe y que debían ser laicizados, incluso contra su voluntad.
Fue entonces cuando Fitzgerald empezó su cruzada para que ningún obispo volviera a asignar a una parroquia a ningún cura acusado de pedofilia. En septiembre de 1957, Fitzgerald escribió al obispo de Manchester, Nuevo Hampshire, observando que el "arrepentimiento y enmienda" en los curas pedófilos es a menudo "superficial y, si no formal al menos subconscientemente, motivado por el deseo de volver a estar en condiciones en las que pueden seguir sus actividades habituales". "Una nueva diócesis" para los sacerdotes pederastas "solo implica pastos verdes", advirtía, quien también lamentó en esta misiva al obispo la deferencia con la que las autoridades civiles trataban en la época a los curas católicos. "Nos sorprende descubrir con qué frecuencia a un hombre que estaría tras las rejas si no fuera un sacerdote se le confía el cura animarum [el cuidado de las almas]", escribía Fitzgerald.
El sueño del cura Fitzgerald, que se articuló por primera vez en 1957, siempre fue llevar a todos los curas pederastas con los que cruzó caminos a una isla, lejos de la sociedad, convencido de que nunca podrían ser rehabilitados.
A pesar de lo que piensa el Papa Emérito Benedicto XVI, los abusos en la Iglesia no empezaron en los años 60. Más bien, se podrían remontar incluso a la época del propio Jesucristo, quien en opinión de la teóloga Rocío Figueroa fue humillado sexualmente en su Pasión. Empezaran cuando empezaran, el sacerdote estadounidense Gerald Fitzgerald se enfrentó a los abusos del clero ya en 1948, y pasó más de dos décadas intentando advertir a los obispos norteamericanos, e incluso al Papa Pablo VI, del peligro que representaban los curas pederastas.
La increíble historia de Fitzgerald empieza en 1947, cuando el cura, que entonces tenía 53 años, compró un terreno de dos mil acres en Jemez, Nuevo México, para establecer un centro de tratamientos para curas luchando contra el celibato o la adicción al alcohol. Fitzgerald, miembro de la Congregación de la Santa Cruz, una nueva orden, los Siervos del Paráclito, para atender a los sacerdotes en apuros.
La nueva Congregación pronto empezó a recibir sacerdotes que habían abusado de menores, y Fitzgerald empezó a tratarlos con los mismos métodos -sobre todo, espirituales- con los que trataba a los demás presbíteros huéspedes del centro. Pero rápidamente cambió de parecer, e intentó frenar la llegada de los curas pedófilos. "La experiencia nos ha enseñado que estos hombres son demasiado peligrosos para los niños de la parroquia y del barrio como para justificar que los recibamos aquí", escribiría Fitzgerald en una carta años después. Pero a pesar de su negativa a recibir a los pederastas, obispos del país seguían mandándolos a Jemez. Fitzgerald se convenció de que no podían ser tratados, de que no se podía fiar de que fueran a vivir una vida célibe y que debían ser laicizados, incluso contra su voluntad.
Fue entonces cuando Fitzgerald empezó su cruzada para que ningún obispo volviera a asignar a una parroquia a ningún cura acusado de pedofilia. En septiembre de 1957, Fitzgerald escribió al obispo de Manchester, Nuevo Hampshire, observando que el "arrepentimiento y enmienda" en los curas pedófilos es a menudo "superficial y, si no formal al menos subconscientemente, motivado por el deseo de volver a estar en condiciones en las que pueden seguir sus actividades habituales". "Una nueva diócesis" para los sacerdotes pederastas "solo implica pastos verdes", advirtía, quien también lamentó en esta misiva al obispo la deferencia con la que las autoridades civiles trataban en la época a los curas católicos. "Nos sorprende descubrir con qué frecuencia a un hombre que estaría tras las rejas si no fuera un sacerdote se le confía el cura animarum [el cuidado de las almas]", escribía Fitzgerald.
El sueño del cura Fitzgerald, que se articuló por primera vez en 1957, siempre fue llevar a todos los curas pederastas con los que cruzó caminos a una isla, lejos de la sociedad, convencido de que nunca podrían ser rehabilitados.
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